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23.09.2020 | 00:55Maxi Rodríguez estrena en el Palacio Valdés "Porno"Maxi Rodríguez estrena en el Palacio Valdés «Porno»

El dramaturgo, actor y director teatral mierense Maxi Rodríguez estrena esta tarde en el centenario teatro Palacio Valdés de Avilés su obra «Porno». La cita será a las 20.15 horas y forma parte del ciclo «Hecho en Asturias». La puesta en escena corre a cargo de la compañía «La Roca Producciones» y el elenco está formado por Anacelia ÁlvarezSandro CorderoCristina Lorenzo y Roca Suárez. Según explicó el autor y director de «Porno», la representación invita a reflexionar sobre diversos asuntos teniendo en cuenta la pornografía como punto de partida para presentar un drama con giros de humor.

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Maxi Rodríguez estrena ‘Porno’ en el Palacio Valdés

N’asturianuPlay VideoMaxi Rodríguez estrena ‘Porno’ en el Palacio Valdés

Una comedia que mira a los ojos del consumo de la pornografía

El dramaturgo asturiano Maxi Rodríguez estrena en el Palacio Valdés ‘Porno’, una comedia que mira a los ojos del consumo de la pornografía. Un tema controvertido que se sube a escena sin frivolidad y sin remilgos. 

En plenas fiestas navideñas, un tipo descubre un vídeo porno de su cuñado en una página web, lo que hace que las celebraciones familiares sean un poco diferentes este año. Es el punto de partida de una comedia que indaga sobre los diversos significados de la pornografía en una sociedad empantallada y muy contradictoria. 

Un texto que invita a reflexionar, a través de la carcajada, a dejar las pantallas y a mirar directamente a los ojos. Teatro para desenmascarar la realidad de otra ficción: la del porno.

Anacelia Álvarez, Sandro Cordero, Cristina Lorenzo y Roca Suárez interpretan a los dos matrimonios que celebran juntos las Navidades.

Una comedia que mira a los ojos del consumo de la pornografía

El dramaturgo asturiano Maxi Rodríguez estrena en el Palacio Valdés ‘Porno’, una comedia que mira a los ojos del consumo de la pornografía. Un tema controvertido que se sube a escena sin frivolidad y sin remilgos. 

En plenas fiestas navideñas, un tipo descubre un vídeo porno de su cuñado en una página web, lo que hace que las celebraciones familiares sean un poco diferentes este año. Es el punto de partida de una comedia que indaga sobre los diversos significados de la pornografía en una sociedad empantallada y muy contradictoria. 

Un texto que invita a reflexionar, a través de la carcajada, a dejar las pantallas y a mirar directamente a los ojos. Teatro para desenmascarar la realidad de otra ficción: la del porno.

Anacelia Álvarez, Sandro Cordero, Cristina Lorenzo y Roca Suárez interpretan a los dos matrimonios que celebran juntos las Navidades.

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Maxi Rodríguez estrena hoy ‘Porno’ en el teatro Palacio Valdés

Se trata de un texto cómico que indaga sobre un fenómeno social que «entra y sale» de las vidas de las personas

Maxi Rodriguez. / DANIEL MORA
Maxi Rodriguez. / DANIEL MORA

C. R.AVILÉS.Miércoles, 23 septiembre 2020, 00:39

El ciclo teatral ‘Hecho en Asturias’ regresa hoy al teatro Palacio Valdés con el estreno absoluto de ‘Porno’, un texto cómico en el que su autor y director, Maxi Rodríguez, indaga sobre las connotaciones de la pornografía. La función comenzará a las 20.15 horas y aún quedan entradas a la venta.

El punto de partida de esta producción de La Roca es cuando, en plenas fiestas navideñas, un tipo descubre un vídeo de su cuñado en una página erótica. Interpretada por las actrices Anacelia Álvarez, Sandro Cordero, Cristina Lorenzo y Roca Suárez, tanto los ensayos como todo el proceso indagatorio de los personajes y la construcción del montaje, fueron una «experiencia alucinante», en sus propias palabras.

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No pintaba mal aquel verano. Subirme a los zancos que antes había usado Jose Rico, y antes Jose Antonio Lobato, para ensayar “Carlota Corday” de Etelvino Vázquez, enfundado en la mítica capa roja de Yuli; unos bolos en el Festival de Almada; y a la vuelta de Portugal, viaje formativo al Stage Internazionale di Commedia dell’Arte de Reggio Emilia. Ensayar, actuar, estudiar, montar y desmontar… Y por supuesto, soñar con poder hacerlo toda la vida. Abonarte con ansia al “no tendrás nómina pero haces lo que te gusta”, militar definitivamente en las “historietas de la furgoneta” que había degustado tres años antes con “Cestón de Máscaras”, cuando el insti, en Pola de Lena. Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde, la voluntad de dejar huella y marcharte entre aplausos se nos queda en imperiosa necesidad de hacer bolos para ir tirando. Cambiamos de siglo creyendo que algún lustro existiría un circuito estable, que alguna década dejaríamos atrás el “¿qué obra era?”, “¿cuándo la volvéis a hacer?”, “bueno, y aparte de teatro, ¿en qué trabajas para comer?”. Ahora resulta que nuestro viaje a ninguna parte tiende al mundo digital. Lo siento, pero maldigo el streaming y los teatros telemáticos con la misma fruición que el gran Cafarell se cagaba en el padre de los Hermanos Lumiere. Distancia, miedo, futuro incierto, cultura viva bajo sospecha… 35 años después, me veo en esa foto con cara de “Chanquete ha muerto”, y me da por pensar que quizá persistir -sin plan B- en este oficio (actuar, escribir, dirigir…) consistía en eso: Alargar aquel Verano y aceptar que, en manos del tiempo, el Azul se ponga oscuro, muy oscuro, casi negro.

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Artículo publicado en el diario «La Nueva España» el 15 de septiembre de 2020.

Maxi Rodríguez

Perseguimos la furgoneta de “Margen” ansiando algún día estar ahí dentro, viajar sentados, codo con codo, con Cancio, Monchi, Margarita, Telvi, Arturo, Miguel Ángel, Jose Lobato… “Margen” era nuestro referente, el “Comediants” autóctono, la firma asturiana del Teatro Independiente que nos representaba por el mundo. Los actores vocacionales del siglo pasado entreteníamos nuestra adolescencia admirando a los grandes intérpretes que teníamos a nuestro lado. En Asturias no había escuela homologada de teatro y los que queríamos ser profesionales cuanto antes íbamos a los cursillos de “Margen”, les seguíamos en cada bolo, disfrutábamos de sus actuaciones y -ávidos de ganar experiencia- les echábamos una mano (meritoriaje, años 80) para subir las etapas de potencia a la furgoneta.

Un día, con 14 años, vi las “Las galas del difunto” en el Instituto de Pola de Lena y desde entonces fijé mi mirada en aquella camioneta azul con “Margen” en la puerta, preguntándome en cada cruce dónde actuarán, qué obra harán, tengo que verlos, tengo que llegar. Ídolos. Así, tal cual.

Grandísimos artistas frente al eterno desafío del actor periférico que no consistía en ser perfecto, sino en ser completo. Espectáculos de interior, de calle, para adultos, infantiles… En aquella furgoneta cabía todo. Y entre tanto talento, Jose “el Pelos”, uno de los grandes, el Jaminín de “De vita Beata”, un tipo de voz grave y portentosa que, si tenías el privilegio de trabajar con él, sabías que te lo daba todo y se hacía querer. El oficio y el tiempo me llevaron a su lado. Coincidimos en varios trabajos. Y, vía Ujo Taruelo por parte de güela, compartimos multitud de confidencias sobre la terca decisión de luchar desde Asturias por dignificar la profesión. Padeció durante tantos años la falta de política teatral en esta región, sin circuito estable, con la humanidad enfrentándose a sí misma en cuadras, polideportivos o centros parroquiales, que quizá eso le impulsó al salto a la política, por quitar caretas a los cargos importantes. Un actor absolutamente comprometido.

Jose Lobato era uno de los grandes, un actorazo que brillaba en la escena asturiana, ese eufemismo que acaba por mirar con condescendencia a los de casa y no significar nada, lo que viene siendo picar piedra y “ya te llamaremos si no hay pasta y fallan los de afuera”. Afortunadamente, el tiempo hizo que su brillo y capacidad traspasaran fronteras: importantes títulos de cine, series nacionales de televisión…

Pero yo prefiero recordar a Josín compartiendo rodajes en cortometrajes con guajes que empezaban a rodar. Ahí vi la grandeza de un grandísimo, inmenso actor, dándolo todo por nada, disfrutando por el irrenunciable compromiso con su oficio y consigo mismo.

-Vas mancate.

-¿Otra toma, ho? ¡Voi de cabeza! 

Ocupé su asiento en aquella mítica furgoneta cuando cambió de rótulo, “Teatro del Norte”, y me subí a sus zancos en el espectáculo “Carlota Corday” de Etelvino Vázquez. Siempre sentí que eso, de alguna manera, era seguir la estela de uno de mis ídolos. Las últimas veces que nos vimos fueron cosa de celebración: Un homenaje en el Festival de Cine de Bueño, la Medalla de Plata de la ciudad de Oviedo,  El Premio OH! de Honor… Momentos de chanzas con amigos, de exabruptos compartidos, de entrañable evocación…

Un fortísimo abrazo a Gladys, a todos los allegados y familiares.

Se nos va uno de los grandes. Gran paisano. Un actor, un señor.

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Aún emocionado por la gala de anoche. «Niué under the coconuts» de Maxi Rodríguez, producido por Escena Apache, obtuvo el PREMIO A LA MEJOR AUTORÍA y el PREMIO AL MEJOR ESPECTÁCULO. Rodearse de un gran equipo es esencial para obtener grandes resultados. ¡Infinitas gracias!

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